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Los cambios de estación suelen traer consigo diversos problemas de salud. ¿Cómo lidian con síntomas como dolores de cabeza, dolor en las articulaciones, fiebre, mareos, náuseas, rigidez en los hombros o sarpullidos? Para aliviar los dolores corporales, existen muchos medicamentos de venta libre que calman los síntomas de manera inmediata, y es útil tenerlos en casa. Sin embargo, los médicos siempre recomendarán hacerse un examen para eliminar la causa raíz del problema. En el budismo, el enfoque básico ante las ansiedades y preocupaciones de la vida es el mismo: en lugar de engañarnos con un alivio temporal, debemos enfrentar y resolver las causas fundamentales de nuestro sufrimiento.

Las preocupaciones humanas se pueden dividir en dos grandes categorías: aquellas relacionadas con la salud y la economía, y aquellas que conciernen a la calidad de vida. Aunque la salud y la situación económica varían en cada persona, son áreas donde el esfuerzo personal puede marcar una gran diferencia. Pero, ¿qué pasa con la calidad de vida? ¿Qué es, en realidad, la calidad de vida? ¿Será el resultado de encontrarse con personas maravillosas o la acumulación de nuestros logros? Existen muchas perspectivas al respecto.

Por cierto, ¿alguna vez se han preguntado si un año en la infancia dura lo mismo que un año en la edad adulta? Aunque miden exactamente lo mismo, la mayoría de los adultos siente que el año pasa volando, ¿verdad? Se suele decir que un año en la adultez representa una fracción más pequeña de la vida que ya hemos vivido, y por eso parece más corto. Sin embargo, la verdadera respuesta radica en la presencia o ausencia de cambios. Hacer siempre lo mismo, con las mismas personas y en el mismo lugar, no genera recuerdos distintos, haciendo que el tiempo se desvanezca sin dejar huella. Por ejemplo, si conducen durante diez horas por una ruta habitual, ¿cuántos recordarán los detalles del viaje después? Pero si realizan un viaje turístico de diez horas en un día y experimentan cosas nuevas, la mayoría recordará con precisión qué vio, a dónde fue y qué comió.

Un día, cada uno de nosotros contemplará su propio camino en el instante final de su existencia. En ese momento, habrá dos cosas sumamente importantes. La primera es poder mirar hacia atrás y decir con gratitud: “Tuve una buena vida”. La segunda es tener un destino espiritual definido. En nuestro caso, ese destino es la Tierra Pura, el mundo del Buda Amida. Todos ustedes han venido hoy aquí para encontrarse con el Buda en este templo. Aunque sus familias mantengan la tradición de realizar ceremonias budistas y ofrendas para los antepasados en este templo de Jodo Shinshu, ¿conocen su verdadero significado? Significa que, al terminar esta vida presente, renaceremos en el mundo del Buda Amida. La doctrina de la escuela Jodo Shinshu consiste, precisamente, en aspirar a nacer en esta Tierra Pura. Por lo tanto, todos los que estamos hoy aquí nos volveremos a encontrar en el mundo de Buda Amida en algún momento. La enseñanza de este templo de Jodo Shinshu es hacer la promesa de que nos volveremos a encontrar algún día.

Nuestra plática de hoy comenzó cuestionando la calidad de vida. Al final, una vida de verdadera calidad es aquella en la que, al mirar atrás en el último momento, sentimos que hemos vivido un tiempo pleno y lleno de hermosos recuerdos, mientras sostenemos una respuesta clara a la pregunta: “¿A dónde voy?”. Expresamos este profundo deseo de volver a encontrarnos en la Tierra Pura del Buda Amida a través del Nembutsu. Muchas gracias. Namandabu.