¡Buenas tardes a todos! Sean muy bienvenidos en este día. El Ohigan es una festividad muy importante que celebramos durante los cambios de estación. Aunque el calor del verano todavía persiste, el Ohigan nos invita a tomarnos un momento para reflexionar sobre nuestra propia existencia y sobre la vida de nuestros seres queridos que han partido. Con el asombroso avance de la ciencia y la tecnología, la medicina y la ingeniería han progresado de tal manera que las prótesis y dispositivos pueden aliviar las limitaciones físicas. Sin embargo, ¿qué nos espera después de la muerte?
Científicamente, al morir, nuestros pensamientos y recuerdos se desvanecen, quedando únicamente nuestros huesos. La palabra “Higan” significa “la otra orilla”, describiendo de manera metafórica el mundo del más allá. Tal vez no exista nada después, pues nadie vivo puede asegurar con certeza qué sucede tras la muerte. Es natural que muchos deseen liberarse del sufrimiento y descansar en paz. No obstante, cuando se trata de un ser querido que ha fallecido, nuestro sentir cambia por completo. Es muy humano desear que sigan siendo felices más allá de esta vida.
La idea de que todo se reduce a la nada es sumamente triste; por ello, desde la antigüedad, la humanidad concibió la existencia de mundos divinos y de tierras búdicas. Buscaban un lugar sagrado donde, junto a un ser eterno, el amor y los lazos afectivos pudieran preservarse para siempre. La vida humana es efímera ante la inmensidad del universo y la historia, como un grano de arena arrastrado por el viento. Sin embargo, la esperanza de ser acogidos por una “presencia eterna” nos brinda la fuerza necesaria para vivir el día a día. ¿Dónde están nuestros seres queridos ahora? En la escuela Jodo Shinshu, confiamos en que quienes fallecen nacen como Budas en la Tierra Pura. Al recitar el Nembutsu (Namandabu), expresamos nuestro anhelo de volver a encontrarnos con nuestros familiares que ya se han convertido en Budas. El Ohigan es una oportunidad muy valiosa para recordar a quienes amamos y reflexionar sobre el rumbo de nuestra vida. Hoy, todos ustedes han venido al templo para expresar su gratitud a sus ancestros y seres queridos. ¡Muchas gracias por su presencia!