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Buenas tardes a todos. Agradezco sinceramente su constante y amable atención. Las pláticas de nuestra tradición Jodo Shinshu siempre nos transmiten reflexiones profundas sobre nuestra manera de vivir. La ceremonia de hoy conmemora un hito histórico: la llegada de los primeros inmigrantes japoneses a Brasil y el inicio de las actividades de la Jodo Shinshu en esta hermosa tierra. Aprovechando esta fecha tan significativa, me gustaría hablarles sobre la esencia misma de nuestras enseñanzas.

El punto central y más importante es la inmensa y profunda compasión del Buda Amida. Él salva a todas las personas por igual, sin distinción alguna, guiándolas con ternura hacia su Tierra Pura. Se nos enseña la hermosa certeza de que, al concluir esta vida terrenal, no nos quedaremos solos en la oscuridad; seremos recibidos con amor en su reino de perfecta paz. Esta salvación no proviene de nuestros esfuerzos imperfectos, sino del gran poder compasivo del Buda Amida. Recitar el Nembutsu, “Namu Amida Butsu”, es el acto de aceptar esta misericordia infinita y sentir nuestro lazo sagrado con el Buda.

Asimismo, valoramos profundamente la conexión continua con nuestros seres queridos que ya han partido. En festividades como la ceremonia de hoy o durante el Obon, recordamos a los difuntos para expresarles nuestra sincera gratitud. Recordarlos no consiste únicamente en lamentar su ausencia física; es una oportunidad para reafirmar el amor y las sabias enseñanzas que nos heredaron, transformándolos en la fuerza necesaria para vivir el día a dia. Sus recuerdos y sus ejemplos de vida continúan latiendo en nuestro interior, listos para ser transmitidos a las futuras generaciones.

Nuestra doctrina también se fundamenta en las verdades universales de la impermanência de la vida y la interconexión de todas las cosas. En medio de los constantes encuentros y despedidas que dan forma a nuestra existencia, es vital comprender el valor incalculable de nuestras relaciones humanas y el lazo que une a todos los seres vivos.

Por encima de todo, nuestra fe destaca la importancia de un corazón lleno de “compasión”. Alegrarse sinceramente por la felicidad del prójimo y acompañar el dolor de los demás como si fuera propio nos conecta de forma directa con el corazón del Buda. La verdadera alegría nunca se encuentra en la búsqueda egoísta de la propia felicidad, sino en actuar con generosidad por el bienestar de los demás. En nuestra vida cotidiana, practiquemos la autorreflexión, vivamos con profunda gratitud hacia nuestro entorno y actuemos con absoluta sinceridad. Todas estas enseñanzas nos guían por el camino de la fe, viviendo bajo el amparo del Voto del Buda Amida con el Nembutsu en nuestros labios. Esta fe nos brinda una esperanza inquebrantable y una paz mental absoluta ante los sufrimientos de la vida.