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Buenas tardes y un muy Feliz Año Nuevo para todos. Me llena de alegría iniciar este nuevo ciclo reunido con cada uno de ustedes. Al principio de un año, solemos hacer promesas y mirar hacia el futuro con ilusión. Sin embargo, en lo profundo del corazón, a menudo habita una inquietud difícil de expresar con palabras: la soledad de sentir que un día desapareceremos de este mundo y seremos olvidados por completo.

Pensemos por un momento en las ceremonias de despedida aquí en Brasil. He tenido la oportunidad de presenciar cientos de entierros y ver brotar innumerables lágrimas de dolor. Pero, tan pronto como concluye el sepelio, el mundo retorna a su ritmo habitual como si nada hubiera cambiado. Al ver la rapidez con la que la sociedad se adapta a la ausencia de quien ha partido, nos embarga un sentimiento de vacío: “¿Será que el mundo no sentirá ni un pequeño rasguño con mi partida?”.

Para llenar ese vacío, intentamos mostrar a nuestros hijos cómo honramos y respetamos a nuestros padres y antepasados. En el fondo, es una resistencia natural contra la soledad; albergamos la esperanza de que, al cuidar nosotros de la memoria de ellos, nuestros hijos harán lo mismo por nosotros en el futuro. Sin embargo, la memoria humana es sumamente frágil y todo lo que posee una forma física está destinado a desvanecerse con el tiempo.

Es aquí donde las enseñanzas de la Jodo Shinshu nos iluminan a través del concepto de “Kukai-issho”: nacer juntos en un mismo lugar. Esto no significa simplemente que nos volveremos a encontrar en la Tierra Pura tras la muerte. Su significado más profundo nos revela que, bajo la mirada de la compasión infinita, jamás hemos estado separados de ellos. No somos seres aislados por el tiempo; somos un puente vital que une a los ancestros del pasado con las vidas futuras que aún no han nacido.

Cuando unimos nuestras manos en Gassho, quienes ya partieron dejan de ser meros objetos de nostalgia y se transforman en la fuerza espiritual que guía nuestros pasos en el presente. Aunque el mundo secular nos olvide, existe una Memoria Infinita que abraza cada detalle de nuestra existencia. En ese tierno abrazo, descubrimos que nunca hemos estado solos. Deseo sinceramente que este nuevo año sea un camino donde sientan la profunda certeza de que cada paso que dan está sostenido por este gran y eterno afecto. Namandabu.