¿Y si una sola elección hubiera sido diferente? Hasta el día de hoy, hemos acumulado grandes y pequeñas decisiones en nuestras vidas. Decidimos salir un poco más temprano porque nos sobra tiempo, elegimos en qué restaurante almorzar, siempre estamos seleccionando algo. ¿Poner o no azúcar en el café hoy? Incluso ante un detalle tan simple, se está tomando una decisión.
Ante nosotros se abren incontables caminos posibles. Y, en medio de esa infinidad de opciones, siempre elegimos solo una para transitar hasta aquí. Sin embargo, ¿estamos realmente eligiendo con total libertad? Cuando miramos hacia atrás desde el momento presente, todo parece asumir un carácter de inevitabilidad. Si hubiéramos tomado un camino diferente allá atrás, tal vez no estaríamos aquí hoy. Si hubiéramos elegido otra escuela o hecho aquel viaje a otro destino. Lo que llamamos una mera coincidencia por estar aquí ahora, tal vez, en el fondo, ya estaba determinado desde el principio. ¿Es esto un milagro inexplicable o simplemente la realidad tal como es?
Y, a partir de ahora, ¿hacia dónde estamos caminando? El futuro es una incógnita absoluta para todos nosotros. No obstante, podemos desear que el mañana sea mejor y actuar en el presente para que así sea. A eso lo llamamos vida. Es precisamente por no saber qué nos depara el porvenir que se nos permite albergar la esperanza.
Existe una dimensión que ya contempla y acoge todo nuestro horizonte, desde el principio hasta el fin. Es lo que llamamos Buda. El futuro que el Buda ve para nosotros es nuestro nacimiento definitivo en la Tierra Pura, el despertar pleno. No importa cuál haya sido tu trayectoria ni qué caminos hayas terminado eligiendo, el Buda mantiene la convicción absoluta de conducirnos a este refugio. Amparados por esa misma compasión, los seres queridos que partieron antes que nosotros se han convertido en Budas y, hoy, sostienen nuestro caminar.
Cualquiera que sea el desarrollo de los hechos en tu existencia, jamás serás desamparado. Para nosotros, que caminamos en la incertidumbre del mañana, esta presencia nos devuelve la certeza de un suelo firme al cual retornar. Hoy celebramos el nacimiento del maestro Shinran Shonin, aquel que dedicó su vida para transmitirnos esta verdad esencial.